Mente abierta

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Hace unos cuantos fines de semana decidimos con un grupo de amigos visitar una zona aquí en Venezuela llamada Los Llanos. Luego de una excursión de tres días, puedo decir que es el lugar donde he visto la mayor cantidad de fauna salvaje. Una pradera cuyo mayor producto es el ganado, tiene entre sus delicias culinarias la piraña frita (pescada en alguno de los ríos cercanos) y la carne en vara (parrilla de res y pollo).

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Fue probando este último manjar en un restaurante del lugar que fuimos introducidos al estilo de música de la zona: el joropo. Tocado con arpa de cuerdas de nylon, cuatro (guitarra venezolana de cuatro cuerdas) y maracas, sus temas pueden ser instrumentales o con líricas, la mayoría tocando temas sociales, de amor, despecho o situaciones cotidianas del llano.
Para nuestra suerte, mientras degustábamos del manjar, un lugareño se acercó al arpa que había en el restaurante y, después de saludarnos, nos deleitó con dos temas de joropo. Gente muy chévere, como dicen por acá.

Estas son las experiencias que, a mi entender, añaden valor a nuestra vida como músicos y artistas: conocer y experimentar lugares nuevos, interactuar con su gente, probar algo de su cocina y escuchar un poco de su música. Son experiencias que abren nuestra mente y nos permiten probar sabores y sonidos que luego podremos añadir a nuestras creaciones, composiciones musicales y líricas. Sólo veamos el ejemplo de los grandes: fue su visita a la India lo que hizo que los Beatles nos dieran una obra como el White Album. Fue su curiosidad por Sudáfrica lo que hizo que Paul Simon nos diera el Graceland.

Como músicos, debemos siempre mantener una mente abierta a nuevas experiencias y sonidos. Son este tipo de vivencias las que hacen que nuestra inspiración evolucione y nuestras composiciones se vuelvan más interesantes. Recordemos que como artistas, somos agentes de cambio. Por otro lado, aun cuando la experiencia no sea de nuestro parecer o gusto y mientras no ponga en peligro nuestra integridad física y mental, debemos ejercer tolerancia y respeto ante esa forma de cultura. Es lo que esperaríamos de un público nuevo ante nuestra música. Es lo mínimo que nos debemos entre seres humanos.

Ahora ve y practica,

Aaron Sztarkman
Este Negocio de la Música

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