¿Das Clases de Música?

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Seguro que esa pregunta ya te la han hecho varias veces. Desde padres buscando instrucción para sus hijos hasta profesores de colegio que buscan expandir su staff. Han visto que tienes una gran pasión por la música y desean que transmitas eso a sus alumnos o hijos. Ya sea de manera individual o en alguna academia, dar clases de música es una manera gratificante de compartir tus conocimientos. Pero no todo es color de rosa. Aquí van algunos pros y contras sobre este rubro:
Pros:
  1. Ingreso monetario: Dar clases de música es una manera de tener un ingreso mientras te mantienes en el mundo de la música. Sí, dar clases de música entra en el concepto de “vivir de la música”. Si de paso trabajas en una academia, esta te puede dar un ingreso fijo y prestaciones tales como seguro social y ahorro de pensiones, algo que normalmente no tenemos.
  2. Networking: Ya sea en una escuela o en tu propia academia, cada alumno que llega es un contacto potencial para más oportunidades. Puede ser que el padre de la niña que quiere aprender guitarra trabaje en una empresa que pueda patrocinar algún lanzamiento tuyo, o que ese alumno conozca a alguien que está bien conectado en el mundo de la música. Nunca desestimes a nadie.
  3. Para poder enseñar, debes seguir aprendiendo. Dar clases de música te motiva y obliga a seguir aprendiendo cosas nuevas. Es un ciclo en el que tú y tus alumnos salen ganando.
  4. Gratificación: Hay pocos sentimientos tan lindos como cuando ves a tu alumno tocar bien esa pieza que tanto le costaba, gracias a tu motivación y a su esfuerzo. Sentirás que has contribuido a algo mucho más grande de lo que creías.
Contras:
  1. Balance: llega un momento en que tienes demasiados alumnos y esto te quita enfoque de lo más importante: hacer tu música. Debes lograr el balance adecuado para seguir motivado haciendo las dos cosas.
  2. Tedio y frustración: habrá alumnos que llegarán sólo a hacerte perder el tiempo o a platicar. Habrá padres que lo único que quieren es que les cuides a sus hijos por un rato. Tienes que saber cuándo dejar ir un alumno si éste lo único que te está robando es tiempo, paciencia y energía.
Algunas recomendaciones en el caso que quieras dedicarte a la enseñanza musical:
  1. Lo más importante: sé crítico contigo mismo. ¿Sientes que tienes los atributos para ser un maestro de música? Algunas de las virtudes necesarias son: paciencia contigo y con los demás, don de gentes, tacto y motivación (para ti y para los demás), entre otros. No todos lo buenos músicos hacen buenos profesores, simplemente les falta alguna de esas virtudes.
  2. Sé organizado: Si logras tener éxito dando clases y de repente estás lleno de alumnos, necesitarás ser una persona organizada. Esto implica llevar una agenda, reconfirmar citas con tus clientes y estar listo para cancelar a último momento sin que nadie se moleste (difícil pero no imposible).
  3. Relaciones públicas: antes de entrar en este mundo de la enseñanza, debes tener en cuenta que las relaciones públicas pueden hacerte triunfar o fracasar. Debes tener tacto para tratar con tus clientes, especialmente con los padres que no desean ver fracasar a sus hijos. Aprende a dar críticas constructivas que ayuden más de lo que hieran. No tienes que ser condescendiente, sólo decir la verdad pero de una manera sutil que haga que el alumno desee seguir adelante.
  4. Marketing: en esta época de redes sociales es muy fácil hacer marketing directo para tus proyectos. Únete a grupos de enseñanza en Facebook, crea tus propias tarjetas de presentación (tal vez un brochure), asiste a recitales de otras escuelas y preséntate como profesor, comparte enseñanza en tus perfiles de redes sociales y YouTube, etc.
  5. Diferentes horas para diferentes alumnos: niños pequeños tienen una capacidad de atención diferente a la de un adulto. Para niños, lo más conveniente es le des de 30 a 45 minutos de enseñanza. Más de eso y empezarán a desesperarse. Un adulto, por el contrario, puede mantenerse atento por una hora. Llega a un acuerdo de tiempo/dinero con tus clientes antes de comenzar una relación con ellos.
  6. Establece diferentes tarifas y un sistema de cobro. Si ves que ese guitarrista tiene un futuro prometedor pero pocos recursos económicos, no le cobres demás. Brinda descuentos a alguien que quiera pagarte un mes entero de una vez. Mantén también una política de cancelación, esto le dará un aire de seriedad a lo que haces y los clientes te tratarán con más respeto.
  7. Ten un plan mensual, trimestral y semestral de clases. Pon metas que sirvan como fecha tope, que puedan alcanzar fácilmente. Organiza recitales que los entusiasmen a prepararse y a practicar constantemente. Entrega estos planes a tus alumnos o a sus padres para que sepan que la cosa va en serio. Verán que eres organizado y que respetas su tiempo y su interés en aprender.
  8. Por último: enseña lo que tus alumnos quieran aprender. No fuerces a que aprendan cosas en las que ellos no están interesados. Sí, aprender Bach es importante, pero más importante es que ese pianista continue motivado, aun cuando él lo que quiera es aprender a tocar el hit del momento. Si eres un profesor creativo, le enseñarás la teoría detrás de ese tema y cómo Bach está también ahí. No hay manera más rápida de perder a un alumno que aburrirlo con conceptos que a él no le interesan.
Ahora ve y practica,
Aaron Sztarkman

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